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La madre de la vacuna: Katalin Karikó

Poradmin

Dic 29, 2020

El pasado sábado 26 de diciembre aterrizó el segundo lote de vacunas fabricadas por Pfizer-BioNTech contra coronavirus en el aeropuerto de la Ciudad de México y Nuevo León, dejando ver un rayo de esperanza para volver a nuestra vida de antes. No obstante, nunca nos hemos preguntado cómo fue posible desarrollar en tiempo récord estas vacunas y a quién le debemos semejante hazaña.

Katalin Karikó es una científica húngara de 65 años cuyos descubrimientos han sido fundamental para sacarnos de esta pandemia, sin embargo, su trabajo fue ignorado durante casi 40 años.

Las investigaciones de Karikó se realizaban alrededor de la molécula del ARN, misma que usan las vacunas de Moderna y BioNTech. El ARN es el mensajero encargado de leer las instrucciones genéticas de nuestras células y ADN para posteriormente producir las proteínas esenciales para la existencia humana. El objetivo era utilizar ARN mensajero en las vacunas para estimular las células del enfermo a producir la proteína que los curaría, sin embargo, para la década de 1990, nadie quiso apoyar la idea.

Karikó cuenta en exclusiva para el diario español El País: «Recibía una carta de rechazo tras otra de instituciones y compañías farmacéuticas cuando les pedía dinero para desarrollar esta idea».

Los argumentos principales en contra de esta investigación eran que la molécula era frágil y efímera para curar enfermedades de forma permanente. De igual forma, las vacunas de ARN generaban dudas, pues no conseguían producir suficiente proteína y podría generar una inflación agresiva al ser percibida por el sistema inmune como un virus. Esto no sólo llevaría a declarar que la vacuna no tenía futuro, sino también a denegar financiamiento para su desarrollo.

Karikó cuando era investigadora de la Universidad de Pensilvania, conoció a Drew Weissman, quien la acogió en su laboratorio para encontrar una vacuna contra el virus del sida con ARN mensajero.

Finalmente, en 2005, los dos científicos descubrieron  que con solo modificar una letra de la secuencia genética del ARN se evitaba la inflamación provocada por el sistema inmune; «ese cambio de uridina a pseudouridina permitía que no se generase una respuesta inmune exagerada y además facilitaba la producción de proteína en grandes cantidades. Sabía que funcionaría», explica Karikó para El País.

Los dos científicos patentaron sus técnicas de ARN modificado, sin embargo, la Universidad de Pensilvania decidió venderlas. En 2010, Moderna compró los derechos sobre las patentes de Karikó y Weissman y obtuvieron rápidamente financiamiento para tratar infecciones con ARN mensajero. Lo mismo sucedió con BioNTech quienes adquirieron ciertas patentes para desarrollar vacunas contra el cáncer.

Pese a la ignorancia que recibió su trabajo durante décadas, Karikó es hoy vicepresidenta de BioNTech para asegurarse de que «las cosas iban en la dirección correcta». Asimismo, las vacunas de Moderna y BioNTech han demostrado una eficacia de al menos 94%. Karikó declaró incluso que la vacuna es capaz de neutralizar 20 variantes mutadas del virus.

Karikó declina los reconocimientos con una mezcla de humildad y orgullo, y está convencida que «estas vacunas nos van a sacar de esta pandemia».

Fuente: https://elpais.com/ciencia/2020-12-26/la-madre-de-la-vacuna-contra-la-covid-en-verano-podremos-probablemente-volver-a-la-vida-normal.html

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