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Seis categorías de las vacunas

Poradmin

Ene 8, 2021

El panorama actual de la contingencia sanitaria causada por coronavirus entra en una fase prometedora en 2021 con la aprobación y distribución de la vacuna desarrollada por Pfizer alrededor del mundo; además, se están probando cerca de 200 posibles vacunas como estrategia para inmunizarnos contra el virus de COVID-19.

Es importante comprender que las vacunas son simulaciones de alguna infección exponiendo al cuerpo humano a réplicas del virus o partes de éste, mejor conocidos como antígenos. Una vez que nuestro organismo reconoce al virus, nuestro sistema inmunológico aprende a combatirlo, por lo que si más tarde nos exponemos al virus real, la enfermedad será fácilmente suprimida.

Es así como las vacunas no representan un riesgo para el ser humano, pues sus desarrolladores deben conseguir la aprobación de las autoridades de salud pública demostrando que su aplicación es eficaz y segura. Las réplicas o partes del virus con las que se fabrican son modificadas para que sean inocuas para el cuerpo humano.

De las cerca de 200 vacunas en etapa de observación para combatir la pandemia, 48 ya se encuentran en ensayos clínicos, mientras que la desarrollada por Pfizer fue aprobada de emergencia para su aplicación masiva a principios de diciembre del año pasado.

Las vacunas se pueden clasificar en seis categorías en función de su modo de simular el virus:

  1. Vacunas de virus atenuado. Son todas aquellas vacunas que se obtienen de la alteración de los genes del virus que causan virulencia, es decir, su capacidad de producir la enfermedad. De esta manera se «atenúa» el virus y permite que el organismo produzca una respuesta inmune muy similar a la que se produciría durante una infección natural.
  1. Vacunas de virus inactivado. Estas vacunas contienen el virus entero pero inactivado, es decir, sin su capacidad de replicarse y producir la enfermedad. El virus inactivo conserva los mismos antígenos que el virus nativo, lo que estimula la inmunidad protectora.
  1. Vacunas de proteínas recombinantes. Las vacunas fabricadas con este método contienen solo una pequeña parte del virus: una proteína que actúa como antígeno y permite al organismo inmunificarse. Varias dosis de este tipo de vacunas son requeridas para que la respuesta inmune sea lo suficientemente fuerte.
  1. Vacunas de partículas similares al virus. Estas vacunas son hechas a base de nanopartículas que imitan la cubierta exterior del virus, por lo que la reacción inmune es bastante similar a la de un virus natural. Sin embargo, como la vacuna de proteínas recombinante, se necesitan repetir las dosis.

  2. Vacunas de ácidos nucleicos. Estas vacunas incluyen la información genética del virus en forma de ADN o ARN, en las que están codificadas las instrucciones para fabricarlo. Una vez que entra en el organismo, las células leen la información y producen ellas mismas el antígeno. La vacuna de Pfizer utiliza este modelo de vacuna.
  1. Vacunas de vector viral. Muy parecidas a las vacunas de ácidos nucleicos, solo que esta vez la información genética viaja en un virus atenuado para llegar a las células y que produzcan la reacción inmune.

Todos los modelos de vacunas tienen ventajas y desventajas, razón por la que se desarrollan cada uno de ellos en paralelo para una mejor respuesta ante la pandemia. Sin embargo, toda vacuna que haya sido aprobada cuenta con todas las evidencias de seguridad y eficacia para su aplicación en la población, descartando cualquier riesgo.

Fuente: http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/266/las-vacunas-que-acabaran-con-la-pandemia

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